En los sueños hay un secretoUna angustia y una invitación Dios y luego el DiabloEl Diablo es lo mismo que Dios Luego de haberme sido revelado a través de mi mano que escribe que Dios siempre fue mi palabra hecha carne y que mi oración a él fue el ardor de la escritura elevándose hacia un lugar que conocíaEl Diablo se volvió mi amigo Hace años en un sueño él me hizo una promesa que pronunció sonriendo mientras yo forcejaba cerrarle una puerta: «algún día me dejarás entrar»Las promesas se hacen con el convencimiento de que se puede adivinar el porvenirNadie puede saber lo que viene,Ni siquiera Dios ni siquiera el DiabloÉl lanzó hacia mí su promesa no adivinando sino leyéndome. No a mí, sino siendo uno conmigo. Él tuvo una sospecha sobre lo que habría de derramarse de mí algún día. Re apareció hace un par de años en sueños nuevamente, paseándose, bufón vestido de mí Jugando a asustarme. Desapareció después por un tiempo largo.El día de mi último cumpleaños apareció. Él me usaba siempre para reírse de Dios. Empezaba a dejar que mi cuerpo sintiera lentamente la parálisis venir y sabía que yo invocaría el nombre de Dios para defenderme y entonces disfrutaría burlarse del nombre sagrado que para nada servía. Vi su rostro perverso esperando que yo hiciera lo que siempre hacía y entonces no pronuncié el nombre de Dios y en cambio decidí atreverme a tomar su mano izquierda y su mano derecha. Una la llevé hacia mi cabeza, lo vi fijamente, le sonreí y le mostré lo que había en ella: la curiosidad y el deseo por conocer secretos. La otra mano la llevé hacia mi vientre y le hice sentir mi movimiento y mi eros. El diablo se sobresaltó y retiró sus manos de mi cuerpo bruscamente y quedó profundamente confundido. No hubo parálisis. No pronuncié el nombre de Dios (su nombre es impronunciable, el diablo entonces se mofa del humano que cree conocer a Dios)
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