Carolina Sanín dice que hacer promesas es estar convencido de que se puede adivinar el porvenir, es creerse Dios porque es asegurar algo sobre el futuro.
El amor no es cosa cualquiera,
Amor no es únicamente El objeto de deseo.
es mi yo dispuesto a amar
el lugar de mi líbido que entrego a la creación de un lugar para amar y ser amada
la mirada del otro enamorado que introyecto
mi mirada atravesando el otro a quien amo
el mundo todo contenido entre las miradas
Sin embargo, no hago sino reconstruir la escena inicial durante la cual he sido raptado: es un a destiempo.
Roland Barthes
Prometer amor no es cosa cualquiera
No se promete amor
No se puede adivinar amor
El amor solo existe en el instante
Nadie cuenta con amor para el futuro,
no existe el amor en el porvenir,
Allá nadie está más que en la fantasía,
la fantasía es mía,
solo yo me puedo prometer el amor del otro en mi fantasía
Si el otro me promete su amor lo hace en su imaginación,
en el No tiempo de su instante presente
Si me prometen amor me prometen contenerme en la fantasía, me prometen guardarme en el no tiempo.
Acaso el duelo sea el destiempo por excelencia
Federico Falco
El duelo como la promesa como la muerte y como el sueño están por fuera del tiempo
¿Son la misma cosa?
Siempre (dolorosamente) me ha sorprendido poder —finalmente— vivir con mi aflicción, lo cual quiere decir que es literalmente soportable. Pero —sin duda— es porque puedo mal que bien (es decir con el sentimiento de no lograrlo) hablarla, frasearla. Mi cultura, mi gusto de la escritura me da ese poder apotropaico, o de integración: yo integro, por el lenguaje. Mi aflicción es inexpresable, pero como quiere que sea, decible.
Roland Barthes, Diario de duelo, 1978.
¿Qué busca quien se va?
Quien se queda solo puede sospechar
Nadie hay a quien reclamarle por la promesa rota
Una promesa es siempre un acto desesperado para conectarse a la vida.
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