Salsa Oscura

Qué es ese género. No sé. Pero se me vino a la cabeza cuando pensé que quería escuchar salsa, pero también escribir, y la salsa que tiene un ambiente muy chillón no me deja estar a solas.

¿Es posible que haya música que deje estar solo? ¿Que no ambiente tanto como sí acompañe?

Mientras escribo pienso que sí, seguro escribir se irá volviendo algo que también dejemos de hacer, para ahorrarnos este tiempo y entregarlo a algo más productivo, más beneficioso.

Quién lee hoy, qué se lee. Quién escribe y para quién.

Qué es la salsa oscura. No sé. Solo se me ocurrió que sí podría ser tibio, ameno, escribir con salsa oscura.

Sentí hace un rato una felicidad plácida cuando pensé que leería con entrega, de nuevo.

Vamos a traer acá una lectura, oscura, como la salsa oscura, algo que nunca he leído antes. Aquí va: No. Antes de que va, ¿Cómo se encuentra lo que no se conoce si no es por el accidente? si no es, tropezándose con eso, enredándose, perdiéndose, como en la salsa oscura. La salsa oscura también se encuentra deambulando un rato por letras y música que pretenden ser algo, y ahí no es. Casi nunca. Seguramente a veces sí. Taxi, de Héctor Lavoe, me imaginé encontrando una nueva o un nuevo poeta caminando, o yendo hacia otro lugar. ¿Y si uno va hacia este lugar? ¿Y si uno viene?

Sí…Por eso volviendo a qué sentido tiene escribir, o leer, entonces también la pregunta es: qué sentido tiene buscar ahora. Si se busca en un algoritmo. Qué es un algoritmo. Un resumen multiplicado al millón. No sé. También yo soy perezosa y no quiero pensar.

Hay canciones que tienen algo de salsa oscura pero no el fondo. Como Rompe Saraguey, otra vez de Héctor Lavoe.

De dónde es Héctor Lavoe. Es de Puerto Rico. Murió en Manhattan. Qué pasaría si uno le presta atención de forma concentrada a algo. Qué pasa.

Suena Louie Ramírez. Canta en inglés. Es una mierda de canción la que suena. Se llama It’s not what you say. Estamos attached a la IA.
Imagino. Voy a nadar lejos …. Voy a volver a lo único que he creído hasta ahora que es la salsa oscura. Que además no sé mucho sobre Héctor Lavoe.

Al álbum más viejo que encuentre…No quiero que nadie llore si yo me muero mañana. La voz de Héctor es oscura y cercana, la siento cerca.

Es miedosa. Podría ser la canción que suena mientras la muerte llega.
Me gusta su voz.
Suena a esta atrocidad en la que vivimos en Colombia, en donde jugamos a reconciliarnos, en medio todavía de un sangrero de muertos descompuestos, y trabajamos sin mucho descanso para encontrar un pedacito de hueso, un rastro de alguna confesión que vomite algún matón enculpado. Si alguien en mi trabajo leyera mi blog, sería escandaloso, yo no serviría para este trabajo entonces.

Sí creo en esa ficción, me parece menester la laboriosidad, y el jalonazo, laboriosidad, y jalonazo. Que sangre, que descanse en la mentira, que se tensione, y así.

Te conozco bacalao aunque venga’ disfrazao.

Interrumpe otro movimiento de las cosas. Salirse con la perra.

Salirse con la perra podría ser una expresión que remplace mejor ‘salirse con la suya’. En ese caso la suya sería la perra. ¿La suya es la perra?

No sé. En todo caso si me salí con la perra. Y entonces pensé en hartas cosas, me gusta las caminatas de noche con la perra. Me acompañan el pensamiento. Pensé en la vida y en eso de ‘es solo una’, y algo así como el camino hacia la muerte debe ser con la curiosidad en la dignidad. Una cosa parecida a la creación, a encargarse de la sinceridad, por esto de tantas mentiras que queremos decirnos para evitar asumir la terrible verdad de un cuerpo con palabra que hace cosas y que habla y entonces todo puede pasar. Pero realmente no sé… En un momento entonces sentí fugazmente que no era tan importante tener una vida, y luego me dije que eso era mentira, que cómo no si era lo único que se tiene. El problema acá es que no sabemos nada. El problema. No el inconveniente, ni la dificultad sino el problema en lo que significa un problema.

Todo este pensamiento lo ocupó ese salto de la salsa oscura a salirse con la perra. Ahora volví acá a este texto pero ya no suena la salsa negra ni la búsqueda de la salsa negra. Suenan grillos, motores de motocicletas que aceleran bruscamente, motor de camión, de carros que se van disipando después de que cruzan el frente de mi casa. Entra el frío del invierno de una ciudad caliente en la que llovizna y llueve todo el día. La luz está apagada, afuera es oscuro porque es de noche.

Me pregunto a dónde más podríamos llevar este texto, podríamos quiénes.
¿Siento que estoy escribiendo con alguien más? Tengo fe. Es eso.
Si yo de verdad me convenciera que nadie me leerá este texto ¿nacería?
Yo sé que no lo verá necesariamente más de una persona pero por alguna razón creo que quizá una persona lo leería. ¿A eso me refiero con podríamos?
Ahora pienso porque vino a mi cabeza que me refiero a mí solamente.
Podríamos….Como dos partes de mí que percibo como la que jalona a la escritura la que no….Es estúpido. No estoy segura que sea eso.

Hace un día hablaba por whatsapp con una ex profesora de la universidad que ahora es mi amiga. Hablábamos de varias cosas, entre esas hablamos de la trascendencia buscada en un hombre y en una mujer. No sé. Ahora me pregunto qué pienso yo de la trascendencia. Confieso que he imaginado cómo alguien muchísimos años después de mi muerte pudiera acceder a este blog que nunca fue muy consultado mientras viví y lee las cosas sencillas que están acá. También he imaginado que personas que no conozco mientras estoy viva por alguna razón llegan a este blog y leen lo que yo escribo, esto último me parece un secreto que tendríamos quienes queremos todavía creer que la escritura y la lectura son de una belleza de otro orden. Esa montaña en otro lado que no juega el juego. Frente a lo primero que dije sobre la confesión de imaginar preguntándome si sería posible que alguien alguna vez muchos años después de mi muerte pudiera leer estas palabras me siento burlada por mí cuando lo confieso, es una pregunta desde una fantasía adolescente, o común. La comunidad de la trascendencia. Jaja.
Pero qué importa. En todo caso siempre veo que todo el mundo digital de internet es un botadero de basura y basura, me imagino también que algunas cosas se eliminarán con los años porque no habrá espacio para tanto. Pero yo no sé de la nube digital, no sé si eso puede ocurrir.
No, esta curiosidad mía no parte de una fantasía adolescente. Tiene que ver con la curiosidad de mi mortalidad, el impulso de querer imaginar y saber qué podría venir después de que se deja de vivir, qué ocurre después de perder todo lo que uno tiene que es la vida.

Me di cuenta que jamás en este blog escribí a modo de diario como este texto sí lo es. Siento que esperé en esta pausa que acabo de hacer, esperé un consuelo, una resolución, una idea para cerrar este texto, también una enseñanza para este momento de mi vida, alguna revelación conclusa. El desconsuelo es el mejor cierre. Ese No. Ese rechazo al juego es lo erótico. Salirse de ese nado agotador. Llegar aquí.

Comentarios

Una respuesta a «Salsa Oscura»

  1. Avatar de Malsav
    Malsav

    «Todo lo que uno tiene es la vida» me hizo eco en el pensamiento, conectó con algo allí…qué más da la profesión, el quehacer, las aficiones, la edad, los amigos, la familia…todo se puede desvanecer, lo único que me queda cuando no queda nada es: la vida; que a veces parece tan poco pero es tanto, y a veces parece tanto y es tan poco porque somos diminutos, un puntito en un gran lienzo.

    Me encanta la salsa, vine por salsa, leí algo sobre salsa, aún no sé si existe la tal salsa oscura pero me llevé otras cosas.

    Ojalá no deje de escribir, ya la he leído antes sin haber comentado por aquí pero he asentido, me preguntado por qué y me he quedado pensando o escribiendo en mis notas.

    Música que acompaña: «Aparahik» Cristóbal Fones, SJ (Küme Mongen)

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